Investigan si el Templo de la Luna en Huayna Picchu fue un lugar funerario Inca
Arqueólogos peruanos Pizarro y Ortiz buscan evidencia de usos funerarios en el Templo de la Luna.
¿Y si el “Templo de la Luna” no fuera un templo?
Un grupo de arqueólogos de Cusco, liderado por Rolando Pizarro Silva y Jackeline Ortiz, está realizando una investigación. Su objetivo es claro. Quieren confirmar que la Gran Caverna, conocida como el Templo de la Luna en la montaña Huayna Picchu, fue un cementerio especial para la élite inca. Además, quieren respaldar esta idea con evidencia real.
El nombre suena mágico, pero… ¿de dónde salió?
El proyecto se llama “Prospección endoscópica en el Templo de la Luna”. Para empezar, el equipo usa tecnología moderna. De este modo, buscan desentrañar el misterio detrás del nombre. De hecho, exploradores extranjeros lo bautizaron así sin base científica. Por eso ahora intentan revelar su verdadera función. En otras palabras, creen que fue un mausoleo para personas de alto rango.
Tres pasos, una misión: descubrir sin destruir
La investigación se divide en tres fases estratégicas para proteger Machu Picchu. Primero, el equipo observa con cuidado. Luego, interviene con gran control. Por último, mira dentro de espacios ocultos sin romper nada.
- Prospección superficial: el primer vistazo que lo cambia todo, Primero, recorren el sitio. También revisan el área y las estructuras cercanas. Así entienden mejor qué hay y cómo se conecta todo.
- Excavación controlada: solo 75 centímetros, pero con grandes pistas, Después, excavan solo 75 centímetros. Gracias a esto, encontraron cimientos antiguos. Además, hallaron partes del piso original. Por lo tanto, pueden ver cómo se construyó y cómo se usó el espacio.
- Endoscopía arqueológica: una cámara pequeña para un gran secreto, Finalmente, usan cámaras muy pequeñas. Con ellas exploran cavidades dentro de la arquitectura fina. Lo importante es que no dañan los muros. Este método ya se ha usado antes en las pirámides de Egipto. Sin embargo, todavía falta la autorización final del Parque Arqueológico. Cuando se apruebe, podrán entrar a espacios muy reducidos y revisar lo que está oculto allí.
Evidencia de un mausoleo de élite
Los nichos que podrían contar una historia silenciosa
Los hallazgos iniciales apoyan la idea de un sitio funerario y ritual. La estructura principal tiene nichos trapezoidales. Según el equipo, estos nichos se hicieron para guardar mallquis, que eran momias. Además, las panacas trataban a los mallquis como si siguieran vivos incluso después de la muerte.
No parece una tumba cualquiera… y eso es lo inquietante.
Según los expertos, la calidad de las piedras y de los muros internos es muy alta. Por eso creen que no era una tumba común. Más bien, habría sido un mausoleo dinástico. En otras palabras, un lugar para familias importantes. También creen que los cuerpos se dejaban en accesos abiertos. Esto permitía limpiarlos y cambiar las ofrendas. De esta manera, mantenían un vínculo entre el mundo de las personas y el mundo sagrado, y esa conexión se renovaba una y otra vez con rituales y cuidados constantes.
Una pista del pasado que vuelve con fuerza
Este estudio también retoma trabajos antiguos. Por ejemplo, revisa lo que hizo George Eaton a inicios del siglo XX. En ese tiempo, él ya había encontrado muchas cavernas con restos óseos en la zona. Ahora, con el apoyo del Ministerio de Cultura y en colaboración con National Geographic, el equipo continuará su investigación. Finalmente, publicarán un libro. Con ese libro buscan cambiar la forma en que se entiende Huayna Picchu. En concreto, quieren mostrarlo como una gran necrópolis de la nobleza del imperio.
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