Trujillo, conocida como la Ciudad de la eterna primavera, constituye uno de los destinos más significativos de la región norte del país peruano. Su clima templado durante todos los días del año, su patrimonio arqueológico y su belleza colonial hacen que sea un destino turístico maravilloso para los viajeros que desean combinar cultura, historia y mar. En este lugar turístico se pueden visitar templos prehispánicos, playas de tradición surfista o barrios donde aún se respira la Trujillo más auténtica.
Centro Histórico de Trujillo
El Centro Histórico de Trujillo es un buen comienzo antes de salir a recorrer los alrededores. El área es pequeña, se recorre caminando y está salpicada de encantadoras casas coloniales, balcones de madera y plazuelas con mucho encanto. Hasta el extremo de que paseando por ella da la sensación de dar varias vueltas a la historia en pocos pasos.
La Plaza de Armas tiene palmeras y casonas con sus ventanas enrejadas. La Basílica Catedral de Trujillo, del siglo 1666, mantiene retablos barrocos dorados y pintura religiosa. La Casa Urquiaga, a pocas cuadras, ha pasado a ser museo con salas que exhiben muebles coloniales y cerámica prehispánica, además de habitaciones extensamente conservadas.
Lo más destacado del Centro Histórico
- Plaza de Armas: punto de encuentro, rodeada de casonas y edificios oficiales con llamativas fachadas.
- Casa Urquiaga: museo en una casona histórica con piezas coloniales y arte prehispánico.
¿Por qué visitarlo?
El Centro Histórico mezcla la vida ordinaria con el patrimonio cultural. Hay cafés a la intemperie, hay artistas callejeros y existen mercados en las cercanías, además de ser un gran sitio para captar en fotografía la arquitectura de Trujillo y el ritmo benévolo de la ciudad.

Laguna de Conache
La Laguna de Conache, a solo 14 km de la ciudad de Trujillo, representa un remanso natural entre las extensiones arenosas del desierto y los manchones verdes de la asociación de Las Lomas, siendo perfecta para familias y viajeros que deseen disfrutar de una pausa llena de tranquilidad envolvente con actividades al aire libre.
El espacio natural incita a realizar una ida en kayak o en sandboard en los médanos próximos, además de cortos paseos. En las cercanías de ésta aparecen garzas y patos, mientras que los algarrobos salen en apoyo de aquellos que prefieran un picnic. Encontraremos puestos sencillos para degustar ceviche de pescado frito, siendo perfectos para comer en una apacible área sobre las aguas de la laguna.
Cómo llegar:
Desde Trujillo se toma la Carretera Industrial hacia Laredo y en coche o taxi el recorrido lleva unos 30 minutos.

Balneario de Huanchaco
A escasa distancia de 20 minutos del centro se encuentra Huanchaco, una playa conocida en el norte peruano. También reconocida por la UNESCO como Reserva Mundial de Surf, posee olas persistentes tanto para principiantes como para expertos. Y a su vez, mantiene viva una tradición marinera centenaria gracias al uso de los caballitos de totora, que son las embarcaciones que surcan el mar.
Los caballitos de totora son el símbolo de Huanchaco, una embarcación de junco que es utilizada por los recono queridos pescadores de la población desde hace más de 3.000 años y que hoy en día los pescadores utilizan y surcan por la tarde. La escena de estos botes recortados sobre la luz del atardecer es una de las postales más bellas de Trujillo Perú. En la parte frente al malecón se extienden los restaurantes que ofrecen ceviche, pescado frito y la bebida tradicional chicha de jora.
Consejo local:
Ve temprano para ver a los pescadores preparando los caballitos de totora. Si te animas, toma una clase de surf en Huanchaco para vivir la cultura del mar en primera persona.

Jardín de los Sentidos
Situado a unos 15 minutos del centro de la ciudad, el Jardín de los Sentidos constituye una experiencia orientada a todas las personas, incluidas y especialmente a las personas visitantes con discapacidad visual. Es un espacio de relajación y de contacto con la naturaleza en medio de la ciudad.
Las vías están flanqueadas por plantas aromatizadoras, fuentes y zonas de sombra; el diseño invita a percibir el entorno con escucha, tacto y olfato, de allí que se convierta en un paseo diferente, muy ameno para las familias y para viajeros que buscan un momento de tranquilidad.
Ideal para quienes desean descubrir una cara más verde y silenciosa de Trujillo.

Pacasmayo
Pacasmayo es un pequeño balneario de tranquilas playas que está a 100 km al norte de Trujillo. Es muy bueno para el surf y el kitesurf debido a los vientos bastante regulares y a las muy buenas olas. No obstante, quienes no practican deportes también disfrutan de las playas extensas, de su plaza y de las casonas de época.
Su gastronomía marina también es un atractivo importante: arroz con mariscos, chita frita o sudados de pescado que se pueden comer en los restaurantes sencillos junto al mar. El atardecer, dorando el muelle, era muy atractivo para las fotos.
Cómo llegar:
Desde el terminal de Trujillo salen buses frecuentes. El viaje dura alrededor de dos horas. Muchos viajeros combinan Pacasmayo con visitas a Huanchaco o al Complejo Arqueológico El Brujo.

Huacas del Sol y de la Luna
A 5 kilómetros al este de Trujillo y de la playa de Huanchaco, en el interior de la vega de la Chanchán, se ubican las Huacas del Sol y de la Luna, dos pirámides de adobe construidas por la cultura Moche hace más de 1,500 años de las cuales se han extraído las tradiciones religiosas y el poder político de los Moche.
La Huaca del Sol habría sido un centro administrativo y político. La Huaca de la Luna fue un centro ceremonial. En los muros conservados se pueden observar contemporáneamente los murales policromos en donde aparecen las deidades, guerreros y escenas rituales. En el museo de sitio hay un contexto sobre la iconografía, la cerámica Moche y la técnica de construcción en adobe.
Por qué visitarlas:
Porque explica los fundamentos de una cultura preinca sofisticada, con arte y arquitectura notables. Es una visita imprescindible si te interesa la arqueología en Trujillo.

Chan Chan: la ciudad de adobe más grande del mundo
Chan Chan fue la capital del Reino Chimú y, desde 1986, Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es la ciudad de adobe más grande que se conoce (más de 20 km²), donde las ciudadelas amuralladas tenían plazas, depósitos, templos y residencias de los reyes.
Los relieves en los muros muestran peces, aves y motivos geométricos y dan cuenta de las relaciones entre los Chimú, el mar y el desierto. La ciudadela Nik An es la mejor preservada y la más didáctica para el visitante. Con guía se entienden mejor las simbologías, los circuitos internos y la organización social chimú.
Qué ver en Chan Chan
Recorre Nik An con calma para apreciar los pasadizos, patios y relieves restaurados. Lleva agua, sombrero y protector solar, ya que el sol del norte de Perú puede ser intenso.

Complejo Arqueológico El Brujo y la Dama de Cao
A 60 kilómetros al norte de Trujillo se ubica el Complejo El Brujo, otro importante centro ceremonial Moche. Se hizo famoso por ser el lugar donde se descubrió a la Dama de Cao, la excepcionalmente conservada momia de una mujer de alto rango que presenta múltiples rasgos ornamentales y atributos de poder.
El Museo Cao muestra objetos, contextos y recursos multimedia que ayudan a comprender los rituales, la organización de la sociedad y el arte Moche. Desde el lugar se realizan vistas abiertas al océano Pacífico, un añadido paisajístico que complementa la experiencia.
¿Por qué visitarlo?
Porque ofrece una mirada singular sobre el rol femenino de élite en la costa norte prehispánica y porque reúne paisaje, historia y conservación en un solo lugar.

Preguntas frecuentes sobre Trujillo
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Porque su clima es templado y soleado durante todo el año, con temperaturas que oscilan entre 20°C y 25°C.
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Por su arquitectura colonial, sus sitios arqueológicos como Chan Chan y las Huacas del Sol y de la Luna, además de su famosa danza marinera y el balneario de Huanchaco.
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Está a solo 20 minutos en auto o taxi. Es ideal para practicar surf, probar mariscos frescos y ver los Caballitos de Totora en acción.
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El Centro Histórico, Chan Chan, las Huacas del Sol y la Luna, la Laguna de Conache, Huanchaco y el Complejo El Brujo son los más visitados.
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Entre mayo y noviembre, durante la temporada seca. El clima es ideal para recorrer los sitios arqueológicos y disfrutar de las playas.