El estudio de ONU destaca a Peru por dos patrimonios astronómicos ancestrales
Astroturismo conecta el cielo con la vida de las comunidades. Además, una guía de ONU Turismo propone ideas para crear experiencias sostenibles que combinan ciencia, cultura y naturaleza, y también muestra ejemplos inspiradores, incluido Perú.
En este estudio, Perú aparece con dos lugares que destacan por su potencial. Misminay (Cusco) y Caral (Lima) sobresalen porque convierten el conocimiento astronómico ancestral en una oportunidad para la gente local.
Misminay en el Valle Sagrado de los Incas
Ubicado en la región Cusco, cerca del río Vilcanota, que muchos llaman el “Río Sagrado”. Además, por sus pisos ecológicos, esta zona ayudó a alimentar al Imperio Inca durante siglos.
En el mismo territorio está el complejo arqueológico de Moray, a una altitud de aproximadamente 3,500 metros. Allí se pueden ver terrazas circulares que, según estudios, se usaron para investigaciones y experimentos agrícolas en tiempos incas.
Misminay se encuentra cerca, con campos fértiles y un cielo oscuro ideal para observar las estrellas. Además, sus habitantes usan un calendario agrícola y se guían por constelaciones, porque heredaron esta sabiduría de generaciones anteriores.

Hoy, Misminay cuenta con dos organizaciones comunitarias que reúnen a unas 40 familias, con la participación de muchos jóvenes y mujeres. Por esta razón, durante los últimos 15 años han impulsado el turismo comunitario para mantener vivas sus tradiciones y su relación con los astros.
La experiencia incluye observación del cielo y una explicación de la cosmovisión andina, además de caminatas hacia Moray, lectura de calendarios y actividades vinculadas a la agricultura. También ofrecen talleres textiles, ceremonias tradicionales, gastronomía andina hecha con productos locales y alojamiento en casas de la comunidad, todo bajo su propia gestión.
Los visitantes suelen venir de Europa y de Estados Unidos, y buscan experiencias de viaje responsables y auténticas. Viajan con familia o amigos y quieren conectar con la naturaleza, la cultura y la historia del lugar.
Misminay destaca por varias razones claras. Por ejemplo, Moray funciona como mirador para observar las estrellas, ver montañas sagradas y apreciar el entorno arqueológico, y también se ofrecen caminatas nocturnas con antorchas y música. Además, guías locales interpretan el cielo con relatos tradicionales, y así la visita se convierte en una experiencia educativa y cultural.
El turismo en Misminay recibe apoyo de aliados públicos y privados, lo que fortalece la organización y mejora los servicios. Como resultado, la actividad ayuda a conservar espacios naturales, refuerza la cultura, impulsa el trabajo colectivo, genera empleo local y promueve la participación de las mujeres.
La misteriosa ciudad de Caral
Caral se ubica en el valle de Supe, en la costa de Lima, y tiene alrededor de 5,000 años de antigüedad. Al inicio, muchas personas pensaron que solo era una serie de cerros, pero luego las excavaciones revelaron una ciudad bien conservada con pirámides de piedra y plazas circulares hundidas. 
Un estudio moderno señaló que sus edificios se orientan en relación con el río Supe y con eventos astronómicos. Además, se observó una relación importante con la Luna en fechas clave del año, lo que podría conectarse con la temporada de lluvias y con ciclos de pesca y agricultura.
Por todas estas razones, Caral muestra una relación temprana entre el paisaje y el cielo en la América precolombina. Además, aunque no sea tan famosa como otras ciudades antiguas, sus hallazgos de arqueoastronomía le dan un gran potencial para el astroturismo.